Rubén Darío

(Nicaragua 1867 – 1916)
Posiblemente el poeta que ha tenido una mayor y más duradera influencia en la poesia del siglo XX y la figura más representativa del Modernismo literario en el ámbito hispánico, lo que le valió los sobrenombres de Príncipe de las letras castellanas y Padre del Modernismo.
Su poesía influyó en centenares de escritores de ambos lados del océano Atlántico , en la que la búsqueda de la belleza es primordial. Para ello el poeta recurre a la metáfora y el símbolo como herramientas principales, creando escenarios fantásticos, alejados especial y temporalmente de su realidad.
Entre sus obras podemos encontrar: Cantos de vida y esperanza (1905), en la que figuran composiciones como Lo fatal, Marcha triunfal, Salutación del optimista, A Roosvelt y Letanía de Nuestro Señor don Quijote, otras obras dignas de mención: El canto errante (1907), Poema del otoño y otros poemas(1910), en el que figura A margarita Debayle, y el libro que contiene su composición más extensa: Canto a la Argentina (1914).
Rubén Darío maneja el idioma con elegancia y cuidado, lo renueva con vocablos brillantes en un juego de ensayos métricos audaces y primorosos, dando a la lengua aquella musicalidad que tanto caracteriza el poeta, maestro moderno y universal del ritmo, la imagen y la armonía.