Pablo Albo

Pablo Albo es domador de palabras.
Las somete todos los días a un curioso y exhaustivo entrenamiento. Las amontona, las ordena así o asá, les hace hacer torrecitas, les redobla las esquinas, les lima los adjetivos, les ajusta el punto de mira… No es un trabajo fácil, pero él se ríe muchos con los recovecos, entresijos y vericuetos de las historias que terminan formando. Y sabe que por aquella manía que tienen de decir lo que callan, de sugerir lo que no han dicho, las palabras en realidad nunca son lo que parecen.
No creo que cambie, lleva así desde 1994 cuando tuvo su primer público, cuando inició ese viaje sin fin que es la narración. Un viaje que le ha llevado a recalar en tantas estaciones.
Es buscador de historias.Sabe que los cuentos no tienen edad, pero que cada edad tiene sus cuentos y los elije con cuidado.Y los junta por colores,por emociones,por temas y hace con ellos sesiones. Todo lo tinta con humor,pero si le levantas la orilla,ves que debajo hay peces.
También los escribe. Los mete en botellas de papel y las lanza al mar de las librerías y las bibliotecas para que viajen solas.